Ya estoy de vuelta de mi viaje no planeado a París. Y digo no planeado porque soy de esas personas que piensan las cosas mil veces antes de tomar una decisión y esta la tomé en solo dos días (para mí esto es un record). 




No te preocupes que no te voy a aburrir contándote lo que hice y enseñándote una lista interminable de fotos, es que este viaje inspiró el tema sobre el que quiero hablar hoy en el blog. Mi objetivo en París era cuidar a una gata y ya intuirás que de lo que voy a hablar es de las opciones que existen cuando no quieres o no puedes viajar con tus mascotas.

Parece que la primera opción muy sencilla, los familiares o amigos de confianza son los primeros en la lista. Pero la cosa se complica si ellos viven lejos o también van a viajar en las mismas fechas.

Entonces puedes recurrir a los “hoteles de mascotas”, lugares en los que las mascotas se alojan mientras tú viajas. Pero nuevamente puede que en la ciudad en la que te encuentres no exista esta alternativa.

Aquí es donde se complica la cosa. ¿Con quién dejo a mi perro o gato estas vacaciones? La solución puede encontrarse en House sitting, que no es más que obtener alojamiento gratuito o a un precio muy reducido a cambio de cuidar la casa más las mascotas que están allí.

Aquí os dejo algunas webs en las que podéis encontrar alojamiento gratuito a cambio de cuidar mascotas:


Y un grupo de Facebook relacionado con el tema.

En mi caso, no fue ninguna de estas webs la que me ayudó a encontrar alojamiento gratis a cambio de cuidar una mascota, sino que fue una amiga la que me ofreció la oportunidad. Si conocéis alguna de las webs no dudéis en comentar la experiencia. 

En este blog suelo hablar de distintas opciones de consumo y de su repercusión en el medioambiente.  Pero hay algo de lo que no he hablado: la información. Porque hoy me ha surgido una duda: ¿Qué es más ecológico, almacenar tus archivos en la nube o en un disco duro?


Lo primero que quiero dejar claro es que el objetivo de esta entrada es compartir con vosotros este debate y en ningún caso quiero que nadie se sienta culpable por almacenar las fotos de sus mascotas o del último viaje, vivimos en la era de la información y en algún sitio hay que guardarla.

Pero volviendo a la búsqueda de la elección más ecológica, ¿Qué tendríamos que tener en cuenta para tomar una decisión? Pues yo creo que aquí está la clave.

-       El tiempo que vas a guardar la información. Porque puede ser un trabajo que vayas a modificar y volver a guardar mil veces o tan solo unas fotos que quieres conservar. Personalmente, si es algo que vayas a utilizar mucho , como por ejemplo un trabajo, proyecto o informe, creo que la mejor opción es el almacenamiento externo. En el momento que lo envíes o lo imprimas puedes borrarlo y seguir utilizando el disco duro o USB.

-      La vida útil del dispositivo. Como todo hay opciones más ecológicas y menos.  Cuanto mayor sea su vida útil, mejor. Por supuesto, en el momento en el que deje de funcionar debes tratarlo como cualquier residuo de aparato eléctrico y electrónico para su correcto tratamiento y recuperación.

-    Si te decantas por almacenar el la nube puede que te preguntes ¿Hay servidores ecológicos? Aquí la cosa se complica. Las principales empresas como Appel y Google parece que se empiezan a preocupar por el medioambiente pero no conocemos el compromiso de todas las empresas que ofrecen servicios de almacenamiento de datos.



Como veis la decisión, desde el punto de vista ecológico no es sencilla, ¿Vosotros también os habías planteado esta pregunta? En caso afirmativo, coméntame tus conclusiones y qué elección has tomado y vuestras razones, seguro que a muchos les interesa tu opinión.


Tener un huerto en casa mola mucho, no solo por el hecho de producir tus propios alimentos, si no por todo lo que aprendes. Si tienes una casa pequeña, te recuerdo que con solo un par de macetas puedes hacer mucho.




En cualquier caso, un huerto propio genera muchos beneficios, y no solo materiales. Estos son algunos de los que yo he descubierto:

Ejercicio


Si el huerto es grande, estarás de acuerdo conmigo en que algunas tareas requieren esfuerzo físico. Si solo tienes un par de macetas, claro está que el ejercicio será menor, pero los viajes con la regadera hasta el balcón no te los quita nadie. 


Organización


Para lograr el máximo rendimiento del espacio y también del tiempo necesitarás organizarte. Un calendario de siembra, transplante y recolección es lo básico si tienes planeado tener el huerto "funcionando" todo el año. 

Si buscas un calendario de siembra sencillo puedes encontrar uno aquí.


Constancia


Las grandes cosas de este mundo se consiguen con constancia, y si quieres tener un huerto que dé sus frutos, ser contante es prácticamente una obligación si no que quieres el trabajo de meses quede arruinado por unos días de desconexión. 

Si hay niños en casa, puede ser un buen momento para fomentar en ellos la responsabilidad, encárgales alguna tarea sencilla como regar o revisar si las plantas están creciendo sanas... de esta manera sentirán que colaboran y fomentarás en ellos la responsabilidad.

Creatividad


Si quieres hacer un semillero y no quieres gastarte dinero, tendrás que poner a trabajar tu imaginación y encuentres mil posibilidades. Los envases de los yogures, rollos de cartón, una huevera, probablemente acabes viendo posible semilleros por todas partes. Lo mismo te ocurrirá con las espalderas, los tutores y demás elementos que tu huerto vaya necesitando.


Ilusión


Ver que algo en lo que has participado va creciendo siempre genera ilusión, acuérdate de cuando en tu infancia hiciste el experimento poner una alubia entre algodones, esto es algo parecido. Desde el primer brote hasta el último pimiento de la temporada, todo te provocará la misma ilusión que sentiste cuando descubriste que la alubia había germinado.


Todo esto lo he descubierto hace poco gracias a SolísResponsable. Si tú también quieres tu huerto no te olvides de participar.

Aunque nunca he escrito sobre tauromaquia, si has leído el blog anteriormente ya sabrás de qué pie cojeo y que este es un tema que no me gusta.

Sin embargo he visto algo relacionado que sí me gusta.

Hay artesanos que le echan mucha imaginación y que combinan tradición, buen gusto y “bonitez” por los cuatro costados.


Softheads


Primero una versión de una cabeza de toro hecha a mano. Confeccionada en Barcelona y con tela 100% producida en España

Blanditas, bonitas y respetuosas. ¿Qué más se puede pedir?


Imagen: Soft head shop

Imagen Soft Heads

Este producto y muchos más los podéis encontrar en Softheads. Os aseguro que si visitáis su tienda on-line no os quedaréis indiferentes.

Andreas Scheiger


Con sillines y manillares de bicicletas, algo tan simple y a la vez tan llamativo y prácticoSe pueden usar como decoración, como percheros, soporte para la bicicleta o como accesorio para hacer ejercicio.

Es la propuesta de Andreas Scheiger

Imagen Andreas Sheiger

Imagen Andreas Sheiger

The Toro


Y si con bicicletas se pueden hacer estas cabezas, con motos se puede hacer también y lo mejor de todo es que además tiene luz.


Imagen The Toro

Imagen The Toro

Estas cabezas las tienes en The Toro.



Artesanos esparto


Con materiales más tradicionales, como el esparto se pueden hacer muchas cosas. En este caso estos trofeos decoran cualquier espacio sin necesidad de hacer daño a ningún animal.


Imagen Artesanos del esparto


Lo puedes encontrar en Artesanos esparto

Cardboard Safari


De cartón y como maqueta que puedes montar en casa. En blanco, en el tradicional color marrón e incluso en colores. Aunque  por la temática de esta entrada las fotos son de toros, he de reconocer que hay una con forma de unicornio que me ha encantado. 

Estas cabezas son de Carboard Safari

Imagen Cardboard Safari
Imagen Cardboard Safari

Todas estos elementos pueden decorar una habitación y lo mejor de todo es que en no representan el maltrato animal que lamentablemente se sigue produciendo todos los años en nuestro país. Estas cabezas no son trofeos pero representan la originalidad de muchos artistas, y eso sí que significa un triunfo.

Nota: todas las empresas y blogs nombrados lo han sido porque he considerado que encajan en la filosofía de este blog y mis gustos personales, sin que en ningún caso haya recibido gratificación alguna por incluir su nombre en este post.

¿Sabes cuántos tipos de papel hay y cómo reconocerlos? La verdad es que como en casi todos los productos hay varios tipos y sellos que nos indican el grad de compromiso con el medioambiente.



Lo primero que debe quedar claro es que no todo el papel ecológico es reciclado y no todo el papel reciclado es ecológico.

Papel reciclado: papel resultante de la recuperación del propio papel.

Papel ecológico: papel que se ha fabricado en condiciones en las que se han llevado a cabo medidas para reducir el impacto ambiental.

La principal diferencia entre ambos es el tipo material que se usa y los compromiso ambientales que la empresa establece. Es decir, si utiliza solo fibras vírgenes no es papel reciclado pero si evita el uso de cloro y reduce el consumo de agua y la producción de dióxido de carbono se puede considerar ecológico. 

Lo mismo ocurre si buscamos un papel en el que el proceso no ha usado cloro en su procedimiento de blanqueo.

Para estar seguros de lo que compramos, y como ya he dicho otras veces lo mejor es mirar las etiquetas.

Para evitar complicaciones nos centraremos en tres parámetros:

- Utilización de fibras recicladas
- Uso de materiales procedentes de plantaciones certificadas
- Uso de cloro

En la siguiente tabla puedes ver un resumen de los tipos de certificados y sellos que puedes encontrar en el mercado y qué implica cada uno de ellos.




Como ves, no tienes excusa para elegir un papel respetuoso con el medioambiente. El sello más exigente en materia ambiental es el posee el sello el Ángel Azul. 

Aunque este post esté centrado en el papel, el sello del Ángel Azul se extiende a más productos, así que pon el ojo en él y ¡búscalo!


¡Este fin de semana me han reglado 2 tarritos de miel! :) Fue el regalo que daban en una boda a la que asistí (y sí, la boda es la razón de que hoy publico la entrada más tarde) y me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no tomaba miel. Eso, no sé por qué, me llevó pensar en la cantidad de alimentos que perderíamos si las abejas no estuvieran y qué podía hacer yo para mejorar la situación de las abejas.



Supongo que a estas alturas no hace falta que te hable de la importancia de las abejas, probablemente es un tema que ya conoces. Para resumir te daré solo dos datos:

- El 40% de las frutas y verduras son polinizadas por abejas.
- El 75% de la flora silvestre depende de su polinización.

Es decir, sin ellas no solo no podríamos disfrutar de la miel, el propóleo y otros productos. 
Los alimentos que echaríamos en falta serían muchos más, para que te hagas una idea, así es como sería más o menos un supermercado antes y después de la desaparición de las abejas. 



Algunos de los alimentos serían polinizados por otros insectos, pero su precio se incrementaría de manera notable.

Probablemente a estas alturas ya te estarás preguntando qué puedes hacer para salvar a las abejas. Pues hay varias cosas que puedes hacer:

- Lo primero que debes hacer es evitar cualquier producto fitosanitario en el que se especifique que es tóxico para las abejas.  Y si tampoco tiene el pictograma de perjudicial para el medioambiente, mejor.

- Plantar flores autóctonas, que sirvan de alimento a las abejas.

- Y por último las más original de todas: apadrinar una colmena. (Bueno, esto solo en el caso de que no quieras hacerte guardian de abejas)

¿Dónde puedo apadrinar una colmena?

Aquí te dejo un par de enlaces en el podrás encontrar información para apadrinar una colmena.

En Ávila.
O en cualquier parte de España, para que te quede más cerca y no tengas que ir lejos para visitarla.

Los beneficios de apadrinar una colmena

- Contribuir al mantenimiento sostenible de las colmenas.
- Gestión de la fauna de la zona en la que se ubica la colmena.
- Favorecer el uso de productos no dañinos para las abejas.
- Favorecer la biodiversidad de la zona.
- Además disfrutarás de dos kilos de miel, un bote de propóleo al año y la posibilidad de visitar la colmena apadrinada.



¿Te animas a apadrinar una colmena? ¿Te parece útil esta modalidad?

Después de unos cuantos DIY, me he dado cuenta de que si hay un material al que recurro a menudo, ese es la tela vaquera. De hecho, cuando a alguien de mi entorno se le rompen, me los dan a mí para ver qué hago con ellos. 

Por eso este post va dedicado a ellos, para que vean cómo se están ganando la vida ahora esos pantalones. 

Es lo bueno del upcycling, dejamos menos residuos y obtenemos más objetos de valor. 


Delantal vaquero


Solo se necesita un pantalón, incluso la tela de los bolsillos se puede aprovechar. Pueden servir tanto para cocinar como para l@s manitas que hacer reparaciones en casa, estos últimos seguro que encuentran de gran utilidad el bolsillo de este delantal.

Puedes ver el post completo aquí.




Banderines para una fiesta


Se pueden hacer también con revistas, a con tela de cualquier tipo pero en este caso, los bolsillos traseros de los vaqueros tienen la forma adecuada para decorar cualquier fiesta sin tener que generar residuos.

Puedes ver el post completo aquí.





Ballena 


Para decorar, para jugar o para regalar. Aunque es un poco más difícil que el resto de DIY merece la pena. Solo necesitar unos vaqueros, para conseguir los dos colores basta con que le des la vuelta.

Puedes ver el post completo aquí.



Zapatillas vaqueras


Estas zapatillas fueron parte de mi primera colaboración. Al ocupar tan poco espacio se pueden utilizar como zapatillas de viaje. 

Puedes ver el post completo aquí.



Ya tengo algunas ideas en mente para los vaqueros que tengo acumulados en casa. ¿Alguna vez habéis usado vaqueros? ¿Tienes algunas idea que compartir? Anímate a comentar.

Desde hace ya muchos años sabemos que el plástico forma parte de nuestras vidas. Podemos encontrar envases innecesarios, los cuales son muy fáciles de evitar. Donde no esperamos encontrar plástico es en los propios productos que compramos, sin embargo, es algo que se está convirtiendo en habitual en algunos de ellos.

Ciertos tipos de exfoliantes están en el punto de mira. En ellos, en el propio producto, se encuentran unas bolitas de plástico muy pequeñas, que son las responsables de la acción abrasiva que se lleva a cabo durante la limpieza que hacemos con estos productos.

Puede parecer que estas bolitas, al ser tan pequeñas, no tienen un impacto significativo en el medioambiente, pero que esto no te lleve a error. Esta cantidad de plástico permanecerá durante mucho tiempo allá donde llegue: al mar, al río o en los animales que lo ingieran.



¿Cómo saber que cosméticos tienen plásticos?

Una vez más hay que mirar las etiquetas. Si no queremos que esto suceda lo mejor es estar informadas. Las palabras que debes buscar entre los ingredientes y que indican la presencia de plástico son las siguientes:

Polyethylene (PE)
Polypropylene (PP)
PEG
Polimetacrilato de metilo (PMMA)
Tereftalato de polietileno (PET)

¿Cuáles son las alternativas más eco?

La verdad es que hay varias opciones. Puede que la más cómoda de las opciones sea usar un guante de crin. Pero si a ti también te encanta el olor a café, preferirás exfoliarte con posos de café. Yo los uso en la ducha, sobre la piel mojada. Ana, del blog Organicus, ya nos dejó claro que eso de que exfoliarse con posos de café no combate la celulitis (que penica me dio descubrir esto) aunque como exfoliante va genial.



Lo del plástico y el mar viene de lejos, y lamento decirlo, pero está lejos de solucionarse. y no es el único residuo que amenaza los océanos. Para darle la vuelta a este asunto han aparecido distintas iniciativas que utilizan el plástico que llega hasta la costa para transformarlo en objetos útiles, y de  paso, concienciar sobre este problema.



Por una parte, la empresa Ocean sole, se propone limpiar las costas de Kenia. Hartos de que las chanclas perdidas de mucha gente llegasen hasta ellos decidieron reunirlas y hacer con ellas juguetes y esculturas que sirviesen para concienciar a la población de los peligros del plástico en el océano y dar trabajo a un centenar de personas.



Otro proyecto de concienciación llevado a cabo en 2002 fue “Silla de Mar". En la que se crearon sillas fabricadas exclusivamente con plástico recogido del mar. 


Cada una de las sillas llevaba una nota en la que se detallaban las coordenadas de los lugares en los que se recogió el plástico. Este proyecto iniciado por Studio Swine y Kieren Jones y aunque las sillas no se producen para su comercialización actualmente, dejó como este bonito video que sirve de concienciación. 




Otro caso,  no tan artesanal, pretende usar el plástico que ensucia nuestros océanos para hacer bobinas que posteriormente se pueden usar en impresoras 3D. The Plastic Bank genera un beneficio más allá del ambiental, ya que parte de las personas involucradas se encontraban en riesgo de exclusión social.

Todas estas iniciativas me parecen geniales pero sobre todo, deberíamos hacer todo lo que esté en nuestra mano para reducir nuestro consumo de plástico, en muchas ocasiones solo tenemos que cambiar pequeños  hábitos para conseguirlo.


No sé si hay algo más mono que los emoji, pero pocas cosas habrá más tiernas que el pingüinito (bueno, si acaso, la caca con ojos). 

A mi me gustan porque tiene el poder de evitar que la gente se enfade. Tu dices que vas a llegar tarde y después envías la cara del monito tapándose los ojos, !Y es que ni se enfadan contigo!




Bueno, fuera de bobadas, lo de que ahora me ponga a hablar de emojis tiene un motivo. La semana pasada descubrí que WWF había iniciado una campaña para dar a conocer las circunstancias en las que se encuentran muchas especies. Y lo más importante, recaudar dinero para financiar programas de conservación. 

Aquí puedes ver un vídeo en el que lo explican:



El sistema es muy sencillo, tras enviar el tweet inicial, WWF hará un recuento mensual de las veces que utilizas cada una de los 17 emojis que representan animales en peligro de extinción. Tras este recuento te enviará un enlace para que realices una donación de 0.10 € por cada emoji utilizado. Naturalmente, esta donación no es obligatoria, eso ya depende de cada persona.


En estos tiempos en los que utilizamos Twitter para estar al día, me parece una campaña original que puede llegar a muchas personas. Aunque siempre nos quedará la duda si en verdad esos tweets se transforman en donaciones o son solo botellas lazadas al mar sin mensaje en su interior.

Para más información, pincha aquí