¿Sabes cuántos tipos de papel hay y cómo reconocerlos? La verdad es que como en casi todos los productos hay varios tipos y sellos que nos indican el grad de compromiso con el medioambiente.



Lo primero que debe quedar claro es que no todo el papel ecológico es reciclado y no todo el papel reciclado es ecológico.

Papel reciclado: papel resultante de la recuperación del propio papel.

Papel ecológico: papel que se ha fabricado en condiciones en las que se han llevado a cabo medidas para reducir el impacto ambiental.

La principal diferencia entre ambos es el tipo material que se usa y los compromiso ambientales que la empresa establece. Es decir, si utiliza solo fibras vírgenes no es papel reciclado pero si evita el uso de cloro y reduce el consumo de agua y la producción de dióxido de carbono se puede considerar ecológico. 

Lo mismo ocurre si buscamos un papel en el que el proceso no ha usado cloro en su procedimiento de blanqueo.

Para estar seguros de lo que compramos, y como ya he dicho otras veces lo mejor es mirar las etiquetas.

Para evitar complicaciones nos centraremos en tres parámetros:

- Utilización de fibras recicladas
- Uso de materiales procedentes de plantaciones certificadas
- Uso de cloro

En la siguiente tabla puedes ver un resumen de los tipos de certificados y sellos que puedes encontrar en el mercado y qué implica cada uno de ellos.




Como ves, no tienes excusa para elegir un papel respetuoso con el medioambiente. El sello más exigente en materia ambiental es el posee el sello el Ángel Azul. 

Aunque este post esté centrado en el papel, el sello del Ángel Azul se extiende a más productos, así que pon el ojo en él y ¡búscalo!


¡Este fin de semana me han reglado 2 tarritos de miel! :) Fue el regalo que daban en una boda a la que asistí (y sí, la boda es la razón de que hoy publico la entrada más tarde) y me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no tomaba miel. Eso, no sé por qué, me llevó pensar en la cantidad de alimentos que perderíamos si las abejas no estuvieran y qué podía hacer yo para mejorar la situación de las abejas.



Supongo que a estas alturas no hace falta que te hable de la importancia de las abejas, probablemente es un tema que ya conoces. Para resumir te daré solo dos datos:

- El 40% de las frutas y verduras son polinizadas por abejas.
- El 75% de la flora silvestre depende de su polinización.

Es decir, sin ellas no solo no podríamos disfrutar de la miel, el propóleo y otros productos. 
Los alimentos que echaríamos en falta serían muchos más, para que te hagas una idea, así es como sería más o menos un supermercado antes y después de la desaparición de las abejas. 



Algunos de los alimentos serían polinizados por otros insectos, pero su precio se incrementaría de manera notable.

Probablemente a estas alturas ya te estarás preguntando qué puedes hacer para salvar a las abejas. Pues hay varias cosas que puedes hacer:

- Lo primero que debes hacer es evitar cualquier producto fitosanitario en el que se especifique que es tóxico para las abejas.  Y si tampoco tiene el pictograma de perjudicial para el medioambiente, mejor.

- Plantar flores autóctonas, que sirvan de alimento a las abejas.

- Y por último las más original de todas: apadrinar una colmena. (Bueno, esto solo en el caso de que no quieras hacerte guardian de abejas)

¿Dónde puedo apadrinar una colmena?

Aquí te dejo un enlace en el podrás encontrar información para apadrinar una colmena.

Los beneficios de apadrinar una colmena

- Contribuir al mantenimiento sostenible de las colmenas.
- Gestión de la fauna de la zona en la que se ubica la colmena.
- Favorecer el uso de productos no dañinos para las abejas.
- Favorecer la biodiversidad de la zona.
- Además disfrutarás de dos kilos de miel, un bote de propóleo al año y la posibilidad de visitar la colmena apadrinada.



¿Te animas a apadrinar una colmena? ¿Te parece útil esta modalidad?

Después de unos cuantos DIY, me he dado cuenta de que si hay un material al que recurro a menudo, ese es la tela vaquera. De hecho, cuando a alguien de mi entorno se le rompen, me los dan a mí para ver qué hago con ellos. 

Por eso este post va dedicado a ellos, para que vean cómo se están ganando la vida ahora esos pantalones. 

Es lo bueno del upcycling, dejamos menos residuos y obtenemos más objetos de valor. 


Delantal vaquero


Solo se necesita un pantalón, incluso la tela de los bolsillos se puede aprovechar. Pueden servir tanto para cocinar como para l@s manitas que hacer reparaciones en casa, estos últimos seguro que encuentran de gran utilidad el bolsillo de este delantal.

Puedes ver el post completo aquí.




Banderines para una fiesta


Se pueden hacer también con revistas, a con tela de cualquier tipo pero en este caso, los bolsillos traseros de los vaqueros tienen la forma adecuada para decorar cualquier fiesta sin tener que generar residuos.

Puedes ver el post completo aquí.





Ballena 


Para decorar, para jugar o para regalar. Aunque es un poco más difícil que el resto de DIY merece la pena. Solo necesitar unos vaqueros, para conseguir los dos colores basta con que le des la vuelta.

Puedes ver el post completo aquí.



Zapatillas vaqueras


Estas zapatillas fueron parte de mi primera colaboración. Al ocupar tan poco espacio se pueden utilizar como zapatillas de viaje. 

Puedes ver el post completo aquí.



Ya tengo algunas ideas en mente para los vaqueros que tengo acumulados en casa. ¿Alguna vez habéis usado vaqueros? ¿Tienes algunas idea que compartir? Anímate a comentar.

Desde hace ya muchos años sabemos que el plástico forma parte de nuestras vidas. Podemos encontrar envases innecesarios, los cuales son muy fáciles de evitar. Donde no esperamos encontrar plástico es en los propios productos que compramos, sin embargo, es algo que se está convirtiendo en habitual en algunos de ellos.

Ciertos tipos de exfoliantes están en el punto de mira. En ellos, en el propio producto, se encuentran unas bolitas de plástico muy pequeñas, que son las responsables de la acción abrasiva que se lleva a cabo durante la limpieza que hacemos con estos productos.

Puede parecer que estas bolitas, al ser tan pequeñas, no tienen un impacto significativo en el medioambiente, pero que esto no te lleve a error. Esta cantidad de plástico permanecerá durante mucho tiempo allá donde llegue: al mar, al río o en los animales que lo ingieran.



¿Cómo saber que cosméticos tienen plásticos?

Una vez más hay que mirar las etiquetas. Si no queremos que esto suceda lo mejor es estar informadas. Las palabras que debes buscar entre los ingredientes y que indican la presencia de plástico son las siguientes:

Polyethylene (PE)
Polypropylene (PP)
PEG
Polimetacrilato de metilo (PMMA)
Tereftalato de polietileno (PET)

¿Cuáles son las alternativas más eco?

La verdad es que hay varias opciones. Puede que la más cómoda de las opciones sea usar un guante de crin. Pero si a ti también te encanta el olor a café, preferirás exfoliarte con posos de café. Yo los uso en la ducha, sobre la piel mojada. Ana, del blog Organicus, ya nos dejó claro que eso de que exfoliarse con posos de café no combate la celulitis (que penica me dio descubrir esto) aunque como exfoliante va genial.



Lo del plástico y el mar viene de lejos, y lamento decirlo, pero está lejos de solucionarse. y no es el único residuo que amenaza los océanos. Para darle la vuelta a este asunto han aparecido distintas iniciativas que utilizan el plástico que llega hasta la costa para transformarlo en objetos útiles, y de  paso, concienciar sobre este problema.



Por una parte, la empresa Ocean sole, se propone limpiar las costas de Kenia. Hartos de que las chanclas perdidas de mucha gente llegasen hasta ellos decidieron reunirlas y hacer con ellas juguetes y esculturas que sirviesen para concienciar a la población de los peligros del plástico en el océano y dar trabajo a un centenar de personas.



Otro proyecto de concienciación llevado a cabo en 2002 fue “Silla de Mar". En la que se crearon sillas fabricadas exclusivamente con plástico recogido del mar. 


Cada una de las sillas llevaba una nota en la que se detallaban las coordenadas de los lugares en los que se recogió el plástico. Este proyecto iniciado por Studio Swine y Kieren Jones y aunque las sillas no se producen para su comercialización actualmente, dejó como este bonito video que sirve de concienciación. 




Otro caso,  no tan artesanal, pretende usar el plástico que ensucia nuestros océanos para hacer bobinas que posteriormente se pueden usar en impresoras 3D. The Plastic Bank genera un beneficio más allá del ambiental, ya que parte de las personas involucradas se encontraban en riesgo de exclusión social.

Todas estas iniciativas me parecen geniales pero sobre todo, deberíamos hacer todo lo que esté en nuestra mano para reducir nuestro consumo de plástico, en muchas ocasiones solo tenemos que cambiar pequeños  hábitos para conseguirlo.


No sé si hay algo más mono que los emoji, pero pocas cosas habrá más tiernas que el pingüinito (bueno, si acaso, la caca con ojos). 

A mi me gustan porque tiene el poder de evitar que la gente se enfade. Tu dices que vas a llegar tarde y después envías la cara del monito tapándose los ojos, !Y es que ni se enfadan contigo!




Bueno, fuera de bobadas, lo de que ahora me ponga a hablar de emojis tiene un motivo. La semana pasada descubrí que WWF había iniciado una campaña para dar a conocer las circunstancias en las que se encuentran muchas especies. Y lo más importante, recaudar dinero para financiar programas de conservación. 

Aquí puedes ver un vídeo en el que lo explican:



El sistema es muy sencillo, tras enviar el tweet inicial, WWF hará un recuento mensual de las veces que utilizas cada una de los 17 emojis que representan animales en peligro de extinción. Tras este recuento te enviará un enlace para que realices una donación de 0.10 € por cada emoji utilizado. Naturalmente, esta donación no es obligatoria, eso ya depende de cada persona.


En estos tiempos en los que utilizamos Twitter para estar al día, me parece una campaña original que puede llegar a muchas personas. Aunque siempre nos quedará la duda si en verdad esos tweets se transforman en donaciones o son solo botellas lazadas al mar sin mensaje en su interior.

Para más información, pincha aquí




Parece que el calor ha llegado ya, se empiezan a ver las terrazas de la ciudades llenas, sacamos las sandalias y (por fin) dejamos de lado el abrigo.

A mi me encanta el verano, soy más de calorcito y lo paso francamente mal los días más fríos de invierno pero, cuando llegan estos días de calor parece que los aires acondicionados se multiplican y se produce una extraña circunstancia: necesitamos llevar una chaqueta cuando entramos en el autobús o en las tiendas.



Esta circunstancia, además de absurda, tiene unas consecuencias y en el medioambiente generando un gran malgasto energético y además generando problemas en la salud.

Hay muchas opciones que puedes llevar a cabo para evitar esto y no pasar calor en casa sin llegar al abuso del aire acondicionado.

1. Ventila tu casa en las horas de menos calor. Las horas en las que menos temperatura hay es aproximadamente dos horas después del amanecer. Esto se debe a que el sol todavía no calienta con suficiente fuerza y la tierra ya “ha soltado” el calor del día anterior.

2. Coloca toldos en las terrazas y en las ventanas. Requieren una pequeña inversión pero notarás la diferencia, sobre todo en las ventanas que están muchos horas recibiendo el sol de manera directa.

3. Utiliza las ventanas y cortinas para evitar que el calor entre en casa. Si además puedes mejorar el aislamiento térmico, mejorarás también las pérdidas de calor que se producen en invierno.

4.   Refréscate antes de irte a la cama o siempre que lo necesites. Mojar tus pies, muñecas y nuca ayudará a bajar la temperatura de tu cuerpo.



5. Elige bien los alimentos. No solo es recomendable llevar una dieta a base de platos que se sirvan fríos, también es bueno consumir alimentos con gran porcentaje de agua. Bebe agua y zumos naturales. Lo importante es mantener una correcta hidratación.

6. Reduce la cantidad de aparatos eléctricos que tienes alrededor. ¿De verdad te apetece ponerte el ordenador en las piernas cuando hace calor? Cada aparato que apagues ayudará a que la temperatura del interior de casa no se dispare.

7. Elige bien los aparatos que utilizas. Si necesitas ayudas de un aparato para refrescar (y el abanico no es suficiente) es mejor que utilices un ventilador ya que el consumo energético es mejor que el del aire acondicionado. Si usas aire acondicionado, busca el modelo más eficiente y ponlo a una temperatura adecuada.


Y ahora te toca a ti ¿Cuáles son tus consejos?

Hoy en el blog toca hablar de un tema “raro”, bueno en verdad no es raro, solo que a simple vista parece que tiene poca importancia. El tema es el suelo, pero no me refiero a si es mejor usar parqué o azulejos, me refiero a la capa externa de la corteza terrestre. 



Esa capa, que debe servir para alimentarnos a todos, puede parecer muy grande, pero en realidad es muy pequeña. Si no lo crees, mira este video.

 

La Asamblea General de la ONU declaró 2015 Año Internacional de los Suelos, no hace falta que hable de la importancia de los suelos en nuestra vida, basta decir que el suelo es la base de todo lo que tenemos, desde los alimentos a los recursos que utilizamos. 

En sí, el suelo es un recurso, en este caso no renovable. ¿Por qué? Bien pues, como en el resto de recursos no renovables, el tiempo necesario para formar un centímetro de suelo desde su roca madre puede ser de cientos de años, sin embargo en destruirlo se puede tardar muy poco. De hecho, si un suelo esta desprotegido y en condiciones de riego puede desaparecer con algo tan simple como una tormenta.

Las amenazas a los suelos son varias, pero lo resumiré en 3.

La erosión, producida por la eliminación de la capa vegetal o por malas prácticas agrícolas, entre otras actividades.

Mala planificación territorial, llevada a cabo cuando se construye sobre suelos de gran fertilidad.


La contaminación, bien por vertidos o por el abuso de fertilizantes y herbicidas usados en la agricultura.

Con estos datos, probablemente os estéis preguntando ¿Qué puedo hacer yo para proteger los suelos? La verdad es que esa pregunta también me la he hecho yo, y por ahora no he encontrado una respuesta sencilla, pero sirva esta entrada de información sobre este problema que pasa desapercibido ante los ojos de muchos.




Tengo que confesar una cosa: odio el término “operación bikini”, me parece absurdo que en esta época nos inunden con dietas y tablas de ejercicios, es algo que no soporto. 

Obviando que el término en sí ya es sexista, veo absurdo que solo haya una época del año en la que nos preocupemos por nuestro cuerpo y que la principal preocupación sea para estar mejor por fuera. Durante todo el año nos deberíamos preocupar por lo que comemos y por mantener una vida activa, no solo por el aspecto físico, sino por nuestra salud.


Después de soltar esto, (que si no lo decía no me quedaba tranquila) en el post de hoy me gustaría dar unos consejos para hacer deporte de forma sostenible.

1. Cada deporte en su época
Puede que te apetezca practicar esquí en pleno agosto, pero piensa en el elevadísimo coste energético que tienen este tipo de instalaciones. Puede que sea mejor esperar a la siguiente temporada de esquí y quitarte las ganas de estar fresquit@ dándote un chapuzón en la piscina, río o mar.

2. Mejor al aire libre
Siempre que se pueda es mejor salir a la calle. Si solo vas al gimnasio a correr sobre una cinta, es mejor que disfrutes del aire libre. También puedes buscar puntos en tu ciudad en los que haya aparatos para hacer ejercicio, los llamados espacios biosaludables.

3. Al gimnasio, andando o en bici
Si el clima de tu ciudad es muy extremo puede que no tengas más opción que ir a un gimnasio. Eso sí, nada de ir en coche, mejor ve andando o en bici, que seguro que eso sí lo puedes hacer.

4. Corre por una buena causa
Si hay un deporte de moda ahora es el running y, afortunadamente, hay muchas iniciativas que combinan este deporte con causas benéficas. Desde la conocidísima carrera Ponle Freno hasta la carrera de la Mujer. Solo tienes que elegir el evento que más te gusta.


5. Ropa sostenible
Elige ropa hecha con materiales naturales y presta atención al lugar en el que fue fabricada. 

6. Botellas de agua reutilizables
Mejor llevar los bidones de aluminio, además de consumir menos plástico ahorrarás dinero.

7. Las escapadas al campo
Si haces senderismo es muy recomendable informase de las características de la zona a la que vas a ir. Dependiendo del momento del año puede ser que molestes a algunos animales que estén, por ejemplo, en época de cría. Pregunta en el ayuntamiento más cercano en caso de duda y, por supuesto, recuerda que en el campo tú eres el invitado y debes perturbar el ambiente lo menos posible.


8. Cambiar de gusto está permitido
Sí, puede que hace dos años pensases que el buceo era lo tuyo y claro, te compraste todo el equipo, pero ahora crees que has nacido para la hípica… No pasa nada, siempre se pueden vender los equipos en tiendas de segunda mano o en el Trocathlon que organiza Decathlon. 

¿Cuáles son vuestros consejos para practicar deporte de forma sostenible?


Hace ya tiempo que os hablé de las etiquetas relacionadas con el medioambiente y también del certificado de madera FSC, pero esto de las etiquetas es todo un mundo aparte y, no sé vosotros, pero yo de vez en cuando sigo descubriendo pictogramas nuevos que me dejan un poco despistada.



Si para saber cómo se producen los huevos  solo tenemos que fijarnos en un número, ¿Cómo tenemos en cuenta el grado de sostenibilidad del pescado que consumimos?

Para empezar diré que hay varias etiquetas que podemos encontrar en, por ejemplo, una lata de atún, pero por ahora me voy a centrar en el certificado MSC.

¿Qué significa este certificado? 

Esta etiqueta certifica que el producto en el que está procede de pesquerías sostenibles y certificadas y para poder exhibir este sello, las pesquerías tienen que pasar por una auditoria. 


Para poder obtener este certificado voluntario, las pesquerías tiene que cumplir una serie de estándares que aseguren 3 principios básicos:

- Fomentar la explotación que permita mantener poblaciones sostenibles, que no comprometan las capturas futuras.
- Minimizar el impacto ambiental en los ecosistemas.
- Utilizar buenas prácticas de gestión y de acuerdo con las normas pertinentes.

La empresa responsable de esta etiqueta es MSC (Marine Stewardship Concil), gestiona el programa en busca de una pesca sostenible pero para conseguir una mayor imparcialidad no realiza las auditorias.

Como ya dije antes, esta es solo una de las eco-etiquetas que podemos encontrar en los productos del mar, poco a poco os iré contando más, al fin y al cabo, solo al conocer estas etiquetas podemos tener la información necesaria para elegir consecuentemente los alimentos que nos llevamos a casa.

¿Conocías este sello? ¿Te habías fijado antes en el?